Nací en Valencia, lugar que eligieron mis padres, que descienden de Gaibiel, un pequeño pueblo del Alto Palancia, de donde yo me siento originaria. Es aquí donde pasé con mis abuelos y tíos los años más felices de mi infancia, rodeada por la naturaleza, y donde empiezo a descubrir la necesidad de dibujar y pintar.
Profesionalmente, desde muy joven, me dedico al cuidado de niños y adultos con discapacidad.
Durante todos estos años sigo pintando, aunque muy esporádicamente. El triste fallecimiento de mi madre, provoca que sienta la necesidad de ocupar mi mente en otras actividades y es cuando intensifico mi trabajo en la pintura.
Son cuadros de arte contemporáneo que casi siempre se inclinan por lo abstracto, buscando cada vez más libertad interior y creatividad.
Generalmente utilizo lienzo, madera o corcho y así consigo variados matices de colores y texturas, trabajo con pintura acrílica, materiales reciclados y técnica mixta.
Mis cuadros representan mi mundo y mis circunstancias, situaciones de vida por las que atravieso, sensaciones que deseo transmitir a los demás.
El tema surge a partir de todo aquello que me emociona, un gesto, una sonrisa, la alegría, el dolor, una flor, una luna.
Realizo estas obras porque a través de ellas expreso la pasión y el deseo, que volcados en un lienzo o en un corcho, permiten una conexión con mis sentimientos.
La magia de trabajar en un corcho siempre me sorprende, nunca sabes cual será el resultado final. Es un reto al que me enfrento en cada momento.
Me surge una idea y me pongo a pintar. A veces no sale lo que pretendo, pero es tanta la satisfacción que me produce pintar que en cualquier caso siempre me compensa.
Prácticamente sin darme cuenta me encontré con un conjunto de veinticinco cuadros.
Mi familia, amigos y compañeros me animaron a que los hiciera públicos. Así pues, este verano me decidí a colaborar con el ayuntamiento y expuse mi obra.
Todos estos cuadros a pesar de estar realizados en distintos momentos y situaciones tienen un hilo conductor, que para mi no es otro que “Metrópolis, Ciudad de Venus”.
Si analizáis cada uno de ellos estoy segura que entenderéis a lo que me refiero.
Mi filosofía del arte es un desafío en el que me atrevo a descubrir lo que hay dentro de mí. Deseo trasmitirle a la gente un mensaje que le emocione, que le afecte, que le aleje de la rutina, de las preocupaciones y que disfrute de un momento agradable, que sienta que la belleza del arte está al alcance de todos. Descubrir juntos un trabajo creado para que usted viva un viaje muy especial, tan especial como lo desee y tan íntimo como la imaginación se lo permita.
No puedo terminar sin dejar constancia de que estoy enormemente agradecida a mis compañeros, familia y amigos, porque sin su entusiasmo todo mi trabajo no hubiera visto la luz.
Gracias a todos ellos.